No cabe duda de que, actualmente, el vermut constituye el aperitivo por excelencia. En nuestra bodega, seguimos elaborándolo con el mismo proceso artesanal desde 1940, utilizando la fórmula original creada por el fundador de la bodega. Concretamente consistía en macerar ajenjo, genciana y otras hierbas seleccionadas, lo que le confiere al vermut su inconfundible frescura y su equilibrado aroma, entre lo dulce y lo amargo.
Aunque el vermut es bien conocido como bebida tradicional, pocos saben que es una de las más antiguas del mundo, con más de dos mil años de historia.
Se cree que el vermut se originó en la India hace más de dos mil años con fines medicinales. Su uso se extendió a la Antigua Grecia y, ya en la Edad Media, era popular en toda Europa, donde se le conocía como «vino hipocrático», en honor al célebre filósofo Hipócrates, quien supuestamente lo descubrió durante sus experimentos.
En el siglo XIX, el vermut se consumía frío o caliente como tónico digestivo. Fue en Italia donde comenzó su producción a escala industrial y se adoptó el nombre actual, derivado del término alemán «Wermut» (ajenjo). Durante el siglo XX, la denominada «hora del vermut» se consolidó como un momento clave antes de las comidas, ya que esta bebida no solo sacia la sed, sino que también estimula el apetito.
Hoy en día, el vermut ha recuperado su popularidad a nivel global. En ciudades como Nueva York, Hong Kong o Londres, existen bares especializados exclusivamente en esta bebida donde lo sirve solo o mezclado con ginebra, whisky o ron para recrear los cócteles más tradicionales como el negroni o el americano, tan de moda en estos días.
En Mamerto de la Vara, nos mantenemos fieles a nuestra fórmula tradicional desde hace más de 80 años. Nuestro vermut destaca por su intenso aroma, con notas de anís, orégano, regaliz, canela y vainilla. En cada sorbo se percibe, por encima de todo, autenticidad.